Alguien decidió seguirme en la utopía aquella de recorrer, en 20 horas menos las 9 de recorrido en autobus, la ciudad del Obama, para tropezarnos en las esquinas que cuentan algo mas que elecciones. Morela también nos esperaba ansiosa, seriamos las primeras en pasar por aquel piso en la calle Conneticut que tan organizadito nos acogió al final de nuestra jornada.
D.C es un destino memorable, ya mis pies se hacen prestos a recorrer cualquier ciudad *que me deje hacerlo, en el tiempo corto que tenga libre.
Con o sin el Nobel de la Paz, le ví casi como copia fiel de París, una ciudad planificada, en donde, lo único que podria clamar quizás es algo menos de eso que llaman "seguridad".
El Pentágono junto al Lincoln Memorial quedaran para un próximo vuelo, mientras, algo para el paladar les dejo, ofreciendo un recorrido mental interesante.



